Hay Rock

Hay que poder decir con toda claridad, la sobrada capacidad del amigo Fito para generar un espacio con tanta cordialidad, alegría y ganas de repetir cada viernes el rock que propone: con toda la furia imaginativa y el placer sublevado al servicio de todos los presentes. Fito nos parece decir que la mejor defensa a la lenta entrega de los años, es un buen zapateo sin miedo a terminar en el piso. Y si estamos así de vivos, es que en algo estamos de acuerdo: si vamos a morir, que sea bailando un buen rock and roll, y si son con los clásicos de Fito Manía, mejor!!!. Hasta el próximo viernes amigos!!!.


La furia imaginativa y el placer sublevado que propone Fito cada viernes, son momentos intransferibles que no se pueden contar sin haberlos vivido y si acaso tuviste la oportunidad de vivirlos, resulta imposible contarlo porque como ya dije, son momentos intransferibles. Aguante el Rock and roll... hasta que los cordones nos separen!!!.

mejor!!!. Hasta el próximo viernes amigos!!!.


Aldo

miércoles, 29 de julio de 2015

THE BEATLES

Todos sus discos eran una sorpresa. Comparados con evangelistas del rhythm & blues como los Rolling Stones, los Beatles no sonaban a nada que hubiéramos oído antes. Habían absorbido a Buddy Holly, Everly Brothers y Chuck Berry, pero también componían sus propias canciones. Consiguieron que crear material propio fuera lo normal, en lugar de lo excepcional.
John Lennon y Paul McCartney eran compositores excepcionales: McCartney era y es un virtuoso. George Harrison no era el tipo de guitarrista que se arrancaba con imprevisibles solos salvajes, pero todos podemos tararear sus melodías. Ringo Starr tocaba la batería con un sentimiento único que nadie ha podido imitar, aunque muchos buenos baterías lo han intentado. Y, sobre todo, Paul y John cantaban magníficamente.
Lennon, McCartney y Harrison eran tremendamente autoexigentes como compositores. ¿Cómo es posible que temas como Ask me why o Things we said today hayan sido editados como caras b? Singles como el que contenía Penny lane y Strawberry fields forever eran fenómenos por sí mismos, no sólo anuncios de un disco que estaba a punto de salir. Y después empezaron a crecer. Pasaron de escribir simples canciones de amor a contar historias adultas, como Norwegian woods, que hablaba del lado amargo del amor. Tenían ideas más trascendentes de lo que uno esperaba de pegadizas canciones pop. Además, fueron el primer grupo en darle auténtica importancia a la atmósfera de sus discos. Los ingenieros de los estudios Apple inventaron multitud de técnicas que hoy tenemos asumidas para responder a necesidades creadas por la imaginación del grupo. Antes de los Beatles había científicos en laboratorios experimentando con técnicas de grabación, pero no había rockeros que deliberadamente alteraran el balance lógico de los instrumentos. No es nada exagerado decir que eso le dio a todo el mundo, desde la Motown a Jimi Hendrix, una libertad enorme.

Rubber Soul y Revolver. En ambos hay referencias a otras músicas -rhythm & blues, Dylan, psicodelia-, pero no de manera obvia, lo que  los convierte en álbumes atemporales. Nada más coger Revolver sabías que era algo diferente: en la foto de la parte de atrás salían con gafas de sol en un interior, y ni siquiera miraban a la cámara… y la música era tan extraña y, al mismo tiempo, tan intensa.
En inglés, la palabra beatlesque (algo así como beatlesco) lleva tiempo en el diccionario. Les oigo en el disco de Prince, Around the world in a day; en las canciones de Ron Sexsmith; en las melodías de Harry Nilsson. Cualquiera puede darse cuenta de que Kurt Cobain los escuchaba y los mezcló con punk y metal en algunas de sus canciones. Seguramente no estaríamos ante un disco de OutKast si los Beatles no hubieran editado el Álbum blanco.
He colaborado con Paul McCartney en varios temas y actuado en directo con él en un par de ocasiones. En 1999, poco después de la muerte de Linda, Paul organizó un concierto homenaje para ella. En los ensayos, me dijo que probara a cantar con él All my Loving. Sólo había tenido 35 años para aprendérmela. Fue una interpretación muy conmovedora, presenciada sólo por el equipo y el resto de los artistas que iban a actuar.
En el concierto fue muy distinto. En cuanto cantó el primer verso -“Close your eyes and I’ll kiss you”- la reacción del público fue tan intensa que ahogó completamente la canción. Fue impresionante, pero también bastante desconcertante. Tal vez en ese momento entendí uno de los motivos por el que los Beatles tuvieron que dejar de tocar. Las canciones ya no eran suyas. Eran de todo el mundo.