Hay Rock

Hay que poder decir con toda claridad, la sobrada capacidad del amigo Fito para generar un espacio con tanta cordialidad, alegría y ganas de repetir cada viernes el rock que propone: con toda la furia imaginativa y el placer sublevado al servicio de todos los presentes. Fito nos parece decir que la mejor defensa a la lenta entrega de los años, es un buen zapateo sin miedo a terminar en el piso. Y si estamos así de vivos, es que en algo estamos de acuerdo: si vamos a morir, que sea bailando un buen rock and roll, y si son con los clásicos de Fito Manía, mejor!!!. Hasta el próximo viernes amigos!!!.


La furia imaginativa y el placer sublevado que propone Fito cada viernes, son momentos intransferibles que no se pueden contar sin haberlos vivido y si acaso tuviste la oportunidad de vivirlos, resulta imposible contarlo porque como ya dije, son momentos intransferibles. Aguante el Rock and roll... hasta que los cordones nos separen!!!.

mejor!!!. Hasta el próximo viernes amigos!!!.


Aldo

martes, 4 de agosto de 2015

HAY ROCK (16)


Creer que así sea, no es delito (si vieran lo que me fumé, entenderían!).


QUÉ NOS CONVIERTE EN ROCKEROS?



Rockero porque donde haya una pista vacía, la llena de rock con giros indescifrables que suele ocurrir cuando seguido de noble improvisación, se suelta. Lo vas a encontrar nadando entre vinilos históricos, colgando algún poster, luciendo camperas, vinchas o en las tachas de la pilcha de Pocha. El rockero tiene moto, no la tiene, sueña tenerla o no la tendrá nunca. Sabe de rock o simplemente lo siente sin saber nada. Así la fauna rockera, es prolíficamente sobreviviente a las épocas porque acepta su diversidad. Sobrevive la nostalgia en tiempo presente delirando con sus dioses: de Elvis a Pappo, del vinilo a cd y del baño a la heladera en busca de un par de latas de cerveza, y sin nada que reprocharse (porque es de convidar). El rockero es un código en sí mismo, con el sano rechazo al estereotipo porque no busca parecerse. Busca ser. El sujeto vivió, consumió, leyó (o que se yo) el festival de "Monterrey Pop" (1968) o Woodstock del `69. Quizá por quiera saber de dónde viene ese "jugo de tomate frío" que según Manal "en las venas deberás tener". Al fin de cuentas, el rockero adquiere parte de su saber histórico cuándo se encuentra completamente desinhibido y en esa condición influenciable de ritmos, construye guiños imperceptibles que cumplen con una misión: cultivar su propio camino. Así es como alcanza su madurez rockera, yendo feliz y resuelto por la vida, porque se hizo de un amigo inseparable que tiene voz, guitarra, bajo y batería: Nuestro Señor Rock and roll.